Crear contraseñas seguras sin que la cabeza te explote en un Big Bang de símbolos, letras y números

Encendemos el móvil para ver el ultimo vídeo de gatitos y contraseña; pagamos con nuestra tarjeta el desayuno y contraseña; vamos a entrar en nuestra oficina y, a menos que te guste que la alarma te de la bienvenida, contraseña; encendemos el ordenador pensando “¡Houston, tenemos trabajo atrasado!” y contraseña. Así podemos seguir nombrando, hasta aburrir a un búho disecado, las innumerables ocasiones para las que necesitamos un dichoso código de acceso, y distinto al anterior, y al anterior.

Debido a este quebradero de cabeza, solemos caer en dinámicas como “siempre uso la misma” o “no la he cambiado nunca”. Malas prácticas a la hora de crear nuestras contraseñas más habituales de lo que recomiendan las autoridades sanitarias digitales, ya que ponemos en riesgo nuestra información y datos. Para protegerlos en el bosque Internet sólo hay una vital vía: cuidar la seguridad de las contraseñas. En Kumité Imagen & Palabra os explicamos en este artículo cómo tener contraseñas seguras sin que la cabeza te explote en un Big Bang de símbolos, números y letras sin sentido. 

Empieza la clase. Silencio, atención a la pizarra y no levantéis la mano para preguntar, más que nada porque no os veo 😉

1. Crear una composición segura

12345 no es seguro… 0000 tampoco, aunque sea el código PIN de tu móvil. Tampoco lo es tu fecha de nacimiento o tu DNI o el nombre de tu superheroina favorita. Todo eso es fácil de conocer. Mejor usar una combinación de letras, números y símbolos. Pero a ver, en qué quedamos, ¿no me habías dicho que no iba a necesitar una hilera de símbolos, letras y números? ¡Ya estamos con las complicaciones! No, la idea es que los utilices, pero con sentido y significado para ti. ¿Cómo? Con una sencilla fórmula:

-Crear una contraseña compuesta de acrónimos. Veámoslo en un par de ejemplos:

Recordar la contraseña “e1ldlMd#Cn#QA”  no es fácil, pero todo el mundo recuerda “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”. Vamos a utilizar esta frase para crear nuestra contraseña:

  • Utilizo la primera letra de cada palabra.
  • Si la palabra tiene menos de 3 caracteres, la pongo en minúscula. Si es de más de 3, en mayúsculas.
  • Si la palabra puede sustituirse por un número, la cambio (En un lugar = En 1 lugar)
  • Si la primera letra de la palabra se repite con la siguiente, pongo un símbolo de #

El resultado es ese código que al principio casi hemos pasado por encima, y que ahora hemos dotado de sentido: “e1ldlMd#Cn#QA”. Parece complicado pero no lo es, es sólo un primer ejercicio de reflexión y cuestión de acostumbrarse. Cuando lo tengas integrado, te resultará fácil; sabrás que tus contraseñas están siendo seguras, y por tanto que tus datos están protegidos.

Veamos otro ejemplo:

Frase: “Ladrón que roba a un ladrón tiene 100 años de perdón” (aunque sea mentira, nos vale el dicho). Aplica las mismas reglas que en el anterior y listo. Pruébalo tú mismo, verás cómo te da la contraseña: LqRauLT10#AdP

De esta forma tendremos contraseñas seguras y a la vez recordamos refranes, usaremos frases que tendrán sentido para nosotros, incluso aquel verso de tu poeta favorito, y un etcétera de posibilidades.

2. Cambiar la contraseña máximo a los 3 meses

Lo ideal es cambiarla cada mes, lo mínimo recomendable cada 2 o 3 meses. Sin poner la misma que tenías con un número detrás, eso no es seguro. Un truco para recordar hacer esto es realizar una entrada en nuestra agenda de Google Calendar con alarma, o en cualquier otra herramienta que utilices habitualmente.  Esto nos avisará, seguramente en el momento más inoportuno (haciendo las lentejas, por ejemplo) de: “Momento de cambiar la contraseña de….” .

¿Que es lo siguiente? Poner las lentejas a fuego bajo, muy bajo que ya se sabe cómo se pegan nuestras amigas, e irte a cambiar la contraseña.

3. Almacenar las contraseñas de la forma más segura posible

Almacenar o guardar las contraseñas no es una tarea obligatoria, sino una cuestión de buena práctica que hay que realizar sin agobios, ya que si en algún momento la olvidas casi todos los sistemas tienen una forma de recuperarla y de crear una nueva. No se cae el universo sobre tu aura para aplastar tus chakras, ni serás castigado a limpiar con la lengua la lentilla de Sauron de por vida.  No suele ser grave no almacenarlas, pero sí recomendable. ¿Y cómo las guardo?

El único método fiable para guardar nuestras contraseñas es recordarlas en el disco duro más personal que tenemos, nuestro cerebro. Con un poco de memoria y usando las reglas anteriores no es difícil. Aunque entendemos que como gestionamos muchas contraseñas,  necesitamos dotarnos de herramientas para guardarlas. En este caso, con un software específicamente diseñado para el almacenamiento de contraseñas. Si bien, aunque es una solución eficaz y económica, estás entregando información a terceros por lo que también tiene un precio.  Os recomendamos tres herramientas:

 

  • Keeper:  Es una aplicación que permite conservar las contraseñas de forma segura a través de un complejo proceso de cifrado de información. Con él, podremos organizarlas y mantenerlas guardadas de forma privada. También incluye un generador de contraseñas para crear nuevos códigos.
  • 1Password:  Muy seguro y eficiente, ademas tienes una versión de prueba de 30 días totalmente gratis.
  • LastPass: Uno de los que más nos gusta por su seguridad y eficiencia siendo gratuita para su uso personal.

Algunas indicaciones de lo que no debes hacer para almacenar tus contraseñas:  

-Escribirla en un papel es delicado porque se puede perder y más cuando se nos ocurre la genial idea de dejar la contraseña escrita en una nota que guardamos bajo el teclado.

-“¿Quiere que su navegador almacene la contraseña?”. Esta pregunta nos la hacen los navegadoras cuando metemos una nueva contraseña y es genial. El problema es que los navegadores son vulnerables a los ataques. Explorer, Edge, Chrome, Firefox, Opera, por decir algunos, tienen diferentes problemas de seguridad que hacen posible que puedan capturar nuestras contraseñas. Así que darle “sí” al recordar, no es buen negocio.

-Quizá algunos piensen en relación al punto anterior: “Mi navegador cuando se actualiza corrige ese error.” Tampoco te fíes de ello, ya que cada día aparecen nuevos agujeros de seguridad. Es necesario que mantengas tu sistema actualizado para que los problemas de seguridad conocidos no te afecten pero ¿y los desconocidos? Llegarán, seguro, así que no es buena opción guardar las contraseñas en el ordenador. Imagina un caso:

Tienes Google Chrome en tu ordenador recién comprado. Entras en las diferentes web habituales y guardas las contraseñas en el navegador. ¿Donde están almacenadas? En el ordenador, pero cuidado porque también se almacenan en tu cuenta de Google. Si logro entrar en tu cuenta de Google, ya que tu contraseña la tenías en una nota escrita debajo del teclado y además era 12345, me quedo con todas tus claves y tu presencia digital me pertenece como alma vendida al demonio…(ahora es cuando suena el jajajajajaja del perverso malechor).

Si tienes Firefox o Edge tampoco te libras, ya que cada uno se enlaza también con una cuenta de usuario.

Si ya has guardado las contraseñas así, es fácil subsanar la acción. Entra en el apartado “Preferencias” de tu navegador y busca el “Administrador de contraseñas”. Podrás borrar las importantes; es decir, casi todas.

 


Aplicando estos tres sencillos pasos, tendrás una contraseña segura y asegurada. Si tienes cualquier otra duda o consulta respecto a la seguridad de tu información y datos, ponte en contacto con el equipo de Kumité Imagen & Palabra. 

By | 2017-05-09T11:05:06+00:00 abril 27th, 2017|Imagen|0 Comments

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