“Socorro, ¡no puedo entrar en mi web!” “¿Por qué no puedo abrir el email?” “¿Qué le pasa a mi web que no carga?” En los últimos días, nuestros clientes nos han llamado preguntándonos por las caídas de sus páginas debido a problemas con los servidores web. Para responder a por qué sucede y cómo evitarlo, y así aliviar el estado de “pánico digital”, veamos una serie de conceptos en relación a nuestra web que necesitamos conocer, y no siempre están claros.

Hosting: nuestra Web necesita de un lugar donde alojarse, un sitio que interprete nuestra página y desde donde se envíen los datos necesarios al navegador que visiona la web. Ese es el hosting, nuestro servidor de alojamiento.

Cuando contratamos un servidor para alojar nuestra web tenemos diferentes opciones, cada una con sus ventajas e inconvenientes, pero la más utilizada suele ser el Hosting compartido debido a su precio y comodidad.

Un Hosting compartido o alojamiento compartido: es una maquina que aloja varios sitios web a la vez, a menudo es una maquina virtual para ahorrar costes y facilitar la administración. Esto fue una verdadera revolución en su momento, ya que abarató considerablemente los costes de alojamiento y rentabilizó el uso de los equipos. Su punto “débil” es que tienen el gran problema en la seguridad y el rendimiento. Me explico:

Imagina que tu ordenador lo usan 300 personas diferentes a la vez. Tú puedes ser muy cuidadoso en lo que subes a tu web y en cómo lo aseguras, pero quizá tu web “vecina” no lo sea tanto. En este caso, pueden llegar a pasar son dos cosas:

  1. Velocidad lenta. Tienes tu web perfectamente optimizada, sin nada raro que dificulte la carga más de la cuenta y un buen sistema de caché para optimizar las cargas. Pero ¿y la web vecina con la que estás compartiendo el sistema? Si ésta se dedica a ser un server de juegos online o a cargar archivos a lo bestia, verás que todo el servidor se hace más lento si el administrador no está atento a lo que ocurre (por experiencia, suelen acudir tarde).
  2. Seguridad comprometida. Es un caso similar. Tu mantienes tu web al día, sin agujeros claros de seguridad, con una buena política de actualizaciones, herramientas y contraseñas, pero ¿y tu web vecina? Si logran atacar esa web y tener acceso al disco, todo el servidor puede verse comprometido. Como siempre, si el administrador no está atento.

El segundo problema es el que está dándose en los últimos días. Cuando se atacan los sitios webs, el servidor puede dejar de funcionar, dejando a todos los clientes que están en él sin web, correo, etc.

Es decir, aunque tu web está funcionalmente perfecta, basta con que otra de las web que se encuentran en el hosting compartido no lo esté para que todo quede bloqueado por algún tiempo. ¿Cuánto tiempo? Minutos, horas, días… Dependiendo de cómo actúen los administradores del servidor.

Podemos hacer varias cosas para evitarlo o, al menos, minimizar daños:

  1. Comprar el Hosting en un proveedor de plena confianza. No por ser más conocido o por ser más caro, un hosting es mejor. Déjate aconsejar por un profesional. En Kumité Imagen & Palabra estamos constantemente evaluando el funcionamiento de los servidores con los que trabajamos y podremos indicarte dónde se producen menos errores, aunque nunca estarás a salvo al 100% en un hosting compartido.
  2. Siempre hacer copia de seguridad. En el caso de fallo serio podremos mover nuestras web a otro servidor y recuperarla con facilidad. Si no sabes bien como hacerlo confía en profesionales, merece la alegría.
  3. Si tu proyecto es realmente importante y no quieres tener estos riesgos, en lugar de un hosting compartido contrata mejor un servidor dedicado (exclusivo para tu web), o incluso un servidor virtual. Aunque no pienses que esto es la gran maravilla mundial. Este servidor igualmente necesitará mantenimiento y unas tareas de administración más técnicas. La opción es, con un precio más alto, contratar un servidor administrado.